miércoles, 30 de enero de 2008

Chapter 10: Pale ~Sunday

A la mañana siguiente desperté y ví a Sara junto a mi, tumbados en la cama...no podía recordar lo que habíamos hecho esa noche, y por qué puñetas estaba en mi cama, asique abrí el diario y ojeé lo que pasó ayer...eso es bueno cuando tienes una mente tan olvidadiza como la mía, asi puedo recordar con claridad lo que pasó. Me dijo que hoy, lo de salir con Chitose se habia cancelado, debido al accidente de ayer.

Sí, ahora lo recuerdo perfectamente...pero no se que me dió por hacer eso. Le dejé las cosas claras a Saraindecente y le dije que fué un desliz. Ella asintió con la cabeza y dijo "si, lo mio tambien..." pero yo sabia que no habia sido así, por eso quise dejarselo todo claro para que luego no tuviese yo ninguna responsabilidad con ella, ni sus sentimientos, pero tampoco queria hacerla sentir mal, asique la abracé y nos quedamos abrazados hasta que oí a mis padres llegar.
Se supone que venian ahora de estar toda la noche de juerga(eran las 8 de la mañana) pero yo sabia que se quedaron por ahi por nosotros. Mis padres estaban locos por que volviese a ser el de antes y confiaban en que Sara lo consiguiese, por eso mi madre insistió tanto en que se quedara, y debo de decirles enhorabuena, lo lograron por una noche, que pena que a la mañana siguiente volviese a ser el de antes...

Como habia quedado ese dia con Mimiko, Sara me acompañó hasta Osaka y allí nos despedimos. La notaba rara, volvia a ser Sarainsociable, claro, que yo tampoco quería que cambiase por mi...cada uno como es y ya está. Lo que decía, nos despedimos y yo fuí a casa de Mimiko, que estaba bastante lejos del centro...Llamé y salió ella, estaba realmente guapa sin el iniforme del instituto, y entré a su casa. Era una casa muy ordenada y limpia (nada que ver con la mía), casi me daba miedo sentarme en aquel suelo, tan limpio, procuraba no tocar nada. Tengo que reconocer que Mimiko me atrae bastante, pero no podía meterme en más berenjenales de los que ya estaba, asique procuré controlarme.

Empezamos a estudiar cuando le noté que me miraba bastante raro, y me estaba poniendo nerviosisimo, asique pregunté
-Que pasa?
-Nada
-Ah...
Se hizo un silencio largo, mientras yó seguia escribiendo en mi cuaderno. En realidad no sabia ni lo que escribía, porque estaba pendiente de la mirada penetrante de Mimiko, la estaba mirando con el rabillo del ojo. De repente me cansé y dejé de mirar, porque la sangre me ardía, tenia cad vez mas calor y estaba más nervioso.
-Tienes calor?-preguntó ella
-Si, un poco.
Se levantó, cogió un ventilador, lo puso al lado nuestro y lo encendió. Parecia que hacía un poco mas de fresco, pero no lo suficiente para calmarme, las manos me temblaban y tenía la cara al rojo vivo. De repente, ya no podia soportarlo más y me levanté.
-Lo siento, tengo que irme, he quedado.
Se levantó ella también y se puso a mi lado
-Con quien?- esa miraba me mataba, creia que se me iba a tirar de un momento a otro
-Es que no me encuentro muy bien, creo que será mejor que vaya a casa.
-Es que tienes calor...? No te has vestido...demasiado?
Me cogió suavemente la camiseta por la cintura haciendo leves caricias y yo, sin poder evitarlo estaba quieto, pero temblando como una hoja. Me quitó la camiseta y me besó. Aquel beso era distinto al de Sara. No es que fuera mejor ni peor, si no distinto. Estaba claro que no era con las mismas intenciones, y yo, que en ese momento seguia siendo virgen, SEÑOR!, entonces cuando me vino a la cabeza eso reaccioné, cogí mi camiseta y fuí directamente a la puerta.
-espera! te juro que no era esa mi intención, no te vayas...
-Si, creo que me voy a ir a casa a descansar un rato.
Se me acercó y de repente susurró en mi oido:
-es que no te...ha gustado?
En ese momento todas las alarmas de mi cuerpo saltaron juntas y no lo pude evitar. Me giré y empecé a besarla como quien bebe agua tras meses de desierto, tan fuerte me dió que la tiré al suelo y, encima suya, empecé a quitarle la ropa.

Terminamos, ella sudando a mares y yo perdiendo la virginidad. En serio, nunca imaginé que mi primera vez fuese así. Me había metido en un lio de los grandes.

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