Fuí a la cocina y cogí una cápsula de vitaminas para recuperarme un poco y me tomé un vaso de leche, porque tampoco me apetecía nada que me pudiera hacer daño al estómago, de tantos dias sin comer, pero si seguia así me iba a morir. A veces me pregunto, ¿por qué?, ¿acaso me merezco vivir habiendole quitado la vida a Akane?, ¿acaso ella tenía culpa de algo?...Me estaba volviendo loco...por lo menos lo reconocía.

Tampoco había leido el periódico ni ido al entierro de Akane. No volví a clase, ni vi a Sara ni a Mimiko. Pero de repente el destino quiso que alguien llamase a mi puerta. Era Sarainoportuna. Miré por la ventana y la ví con el uniforme del instituto. Iba guapísima. La verdad es que no quería hablar con nadie, pero sentía que si no se lo contaba, iba a reventar y a volverme loco de verdad. Decidí abrirle la puerta.
-Eijiro! -Saltó y me abrazó. Sentí el calor humano que desde hace mucho no sentía. Le había hechado muchísimo de menos, pero de todas maneras no dejé que se me notara, me comporté friamente con ella.
-Que quieres, Sara?
-Dime, que te ha pasado? por que no has ido a clase? Te has enterado de lo de Akane...?
-Para el carro, Sara, mas despacio. Pasa y hablamos.
Entramos y nos sentamos en el sofá. La verdad esque no podia evitar contenerme para no besar sus labios. Esos labios que hasta ese momento había tenido unas ganas locas de besar, tan dulces y tiernos.
-A ver, vamos paso a paso. Sí, me he enterado de lo de Akane...
Le conté lo que pasó y ella con los ojos abiertos y brillantes iba escuchandome y a cada palabra que decía, silenciosas lágrimas se vertían por sus ojos.
-Pero...Eiji!
-No hace falta que digas nada, Sara!
-...pero!
-Callate!!
-EIJIRO, AKANE ESTÁ VIVA!

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